Marruecos ha puesto en marcha una nueva licitación para asignar más de 1.000 hectáreas de tierras agrícolas en el Sáhara Occidental ocupado, que podrán cultivarse gracias a la empresa francesa Engie. La ampliación se produce mientras la UE estudia aumentar el comercio ilegal con el territorio.
Pie de foto: invernaderos en Dajla. Foto de Elli Lorz.
Marruecos ha puesto en marcha una tercera licitación para arrendar más de 1.090 hectáreas de tierras agrícolas en el Sáhara Occidental ocupado, ampliando la superficie que será irrigada mediante el controvertido proyecto de desalinización de agua de mar de Dajla, alimentado con energía renovable de la multinacional francesa Engie.
La Agencia Marroquí para el Desarrollo Agrícola (ADA) anunció la nueva licitación, en el marco de una asociación público-privada, el 29 de junio de 2026 (descargar). La convocatoria comprende 35 proyectos agrícolas distribuidos en 1.090 hectáreas de terrenos de propiedad estatal en el municipio de Bir Anzarane, al norte de Dajla (descargar), con un plazo de presentación de ofertas abierto hasta finales de agosto. Los terrenos se ofrecen mediante contratos de arrendamiento a largo plazo como parte del proyecto gubernamental de irrigación basado en agua de mar desalinizada.
Según los documentos de la licitación, las nuevas parcelas forman parte del perímetro de irrigación más amplio de 5.000 hectáreas creado mediante el proyecto de desalinización de Dajla. Se espera que los inversores se centren principalmente en la producción de hortalizas, y que los cultivos hortícolas ocupen al menos entre el 70 % y el 75 % de la superficie cultivada.
El anuncio supone otro paso en la transformación del proyecto de desalinización de Engie en una producción agrícola comercial.
Western Sahara Resource Watch (WSRW) ha documentado anteriormente cómo la electricidad procedente del parque eólico de Engie estaba destinada a alimentar la planta desalinizadora, lo que permitió ampliar la agricultura industrial en el Sáhara Occidental ocupado en 5.000 hectáreas adicionales. Sin el proyecto de desalinización, el cultivo a gran escala en esta zona árida no sería posible.
Marruecos está asignando ahora las nuevas tierras irrigadas a inversores agrícolas, integrando aún más el Sáhara Occidental ocupado en la economía agrícola marroquí orientada a la exportación. Estos proyectos, de forma controvertida, incentivarán además el asentamiento de más ciudadanos marroquíes en el territorio.
El momento en que se produce esta ampliación resulta significativo.
La expansión tiene lugar mientras la Unión Europea intenta establecer un nuevo marco para las relaciones comerciales con Marruecos, tras las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, según las cuales los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos no pueden aplicarse al Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui.
Al mismo tiempo, los agricultores europeos se han quejado reiteradamente de lo que consideran una competencia desleal de las exportaciones marroquíes de frutas y hortalizas, incluidos productos procedentes del Sáhara Occidental ocupado. La ampliación de miles de hectáreas de cultivos hortícolas de regadío en el territorio intensificará estas preocupaciones.
Marruecos ha puesto en marcha ya tres rondas de licitaciones vinculadas al proyecto de desalinización: la primera en 2022 y la segunda en 2024, asignando progresivamente tierras que hasta hace poco no podían sostener una agricultura intensiva. La última convocatoria, por sí sola, afecta a 35 proyectos independientes, desde pequeñas explotaciones hasta grandes desarrollos agrícolas agrupados, todos ellos situados en Bir Anzarane, en el Sáhara Occidental ocupado.
Este desarrollo ilustra cómo la participación de empresas extranjeras en infraestructuras energéticas está facilitando la integración económica a largo plazo del Sáhara Occidental ocupado en Marruecos, pese a la continuidad de la ocupación del territorio y a la reiterada oposición del pueblo saharaui a la explotación de sus recursos naturales sin su consentimiento.
WSRW se ha dirigido a Engie en numerosas ocasiones en relación con su proyecto de desalinización en el territorio ocupado, sin obtener respuestas a sus preguntas. Nuestra correspondencia puede consultarse aquí.
Ya que estás aquí....
El trabajo de WSRW se lee y se usa más que nunca. Trabajamos de forma totalmente independiente y en gran medida de manera voluntaria. Nuestro trabajo requiere tiempo, dedicación y agilidad. Lo hacemos porque creemos que es importante, y esperamos que tú también lo creas. Buscamos donantes mensuales que puedan apoyar nuestro trabajo. Si contribuyes con 3€, 5€, 8€ mensuales... o lo que pudieras aportar, el futuro de WSRW estaría mucho mejor asegurado. Aquí puedes configurar rápidamente una contribución mensual a WSRW.
Western Sahara Resource Watch pide a la ONU que aborde la acelerada explotación de los recursos naturales del territorio y evite que esta se convierta en un obstáculo aún mayor para la autodeterminación.
La empresa energética del rey de Marruecos parece haber completado dos nuevas fases del complejo de energía eólica de Aftissat, en el Sáhara Occidental ocupado.
¿Cómo puede estar mal desarrollar energía renovable en un mundo que necesita desesperadamente una transición verde? En el Sáhara Occidental los problemas son numerosos.
La Administración Trump se ha convertido en el primer Gobierno de Estados Unidos en financiar un proyecto del sector privado en el Sáhara Occidental ocupado, al conceder apoyo a la controvertida iniciativa de amoníaco verde ORNX.