La complicidad de España con Marruecos podría ser peligrosa
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Según el rotativo El Imparcial, las comapñías españolas Repsol, Cepsa y Gas Natural podrían estar perdiendo importantes contratos con Argelia a causa de la política llevada a cabo por el Gobierno español en relación a la cuestión del Sahara Occidental.

Puedes leer el artículo completo en EL IMPARCIAL.

Publicado 04 febrero 2008

Cuando en Octubre de 2002, España y Argelia firmaron el "Tratado de amistad, buena vecindad y cooperación", se respiraba euforia en las dos capitales. Por fin Madrid conseguía un acuerdo que no se dudó en calificar de estratégico, con un país clave en el Norte de África, principal suministrador de gas natural a España. A las grandes empresas españolas, motor de la economía y del comercio exterior, se les abrían las puertas de un mercado emergente con un formidable excedente financiero que ya entonces superaba los 50.000 millones de euros, y que hoy alcanza los 90.000 millones.

Cinco años más tarde, las esperanzas suscitadas con el Tratado se han desvanecido bruscamente: las tres energéticas españolas que operan en Argelia -Repsol, Cepsa y Gas Natural- afrontan serios problemas; Aguas de Barcelona y Acciona, han perdido otros contratos; las expectativas de Indra de erigirse en el principal suministrador de equipos de control aéreo, se alejan; el proyecto gigante de construir una planta de energía solar en el desierto argelino del Sahara capaz de suministrar a Europa, se le escapa de las manos a las empresas españolas.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero no ha sabido aprovechar las oportunidades que se abrieron para España con la firma del Tratado de amistad con Argelia. Consciente de esta debilidad, La Moncloa quiere celebrar en febrero, es decir antes de las elecciones de marzo, una cumbre bilateral con el país magrebí. Objetivo de Zapatero: enderezar la situación y salvar, en la medida de lo posible, algunos contratos de fuerte impacto mediático. La anterior cumbre bilateral tuvo lugar en Argel en diciembre de 2006, por lo que la próxima deberá realizarse en Madrid. El Gobierno español quiere centrarla en "la crisis del gas en todos sus frentes", mientras que el argelino pretende darle una amplitud más estratégica.

La ruptura del contrato entre Sonatrach (la empresa estatal argelina de hidrocarburos) y las españolas Repsol y Gas Natural sobre el yacimiento de gas de Gasi Touil, ha sido un mazazo para las empresas españolas. Firmado en 2004 era uno de los diez proyectos más importantes del mundo en materia energética. Una inversión de 3.000 millones de euros que incluye la construcción de un gasoducto y una planta de licuefacción. Sonatrach lo anuló alegando retrasos y sobrecostos por parte española. Una justificación que, si bien era legal, no convencía a nadie.

El proyecto de Gasi Touil tenía mucho parecido con el que Argelia firmó a finales de los años 60 con la compañía norteamericana El Paso, y que preveía también la construcción de una planta de licuefacción y la exportación de 10.000 millones de metros cúbicos anuales hacia EEUU. El Paso no pudo cumplir sus compromisos contractuales y el costo del proyecto se disparó de 400 millones de dólares a 2.400 millones. Sin embargo, ni Sonatrach, ni el Gobierno argelino, hicieron nada. La "alianza estratégica" incipiente con Estados Unidos era más importante que los retrasos y el sobrecosto.

El termómetro de las relaciones bilaterales ha sido siempre el del entendimiento personal entre los dirigentes de ambos países. Al ser Argelia un régimen eminentemente presidencial, la química con el Jefe del Estado argelino es imprescindible. Felipe González lo entendio así. José María Aznar, tambíen, y además lo llevó a la práctica. Abdelaziz Buteflika asistíó con regularidad al "Foro Formentor" hasta culminarlo con la firma del Tratado de Amistad.

Con la llegada de Rodríguez Zapatero a La Moncloa, las relaciones se han enfriado bruscamente. El cambio de rumbo efectuado por Zapatero a favor de las tesis marroquíes en la cuestión del Sahara, pasando del "apoyo incondicional a las resoluciones de la ONU que prevén la realización de un referéndum de autodeterminación", a la "búsqueda de una solución política teniendo como base de discusión el proyecto de autonomía presentado por Marruecos", han sido el detonante.

El acercamiento a Rabat se ha traducido en dificultades para las empresas españolas en Argelia. El ministerio de Energía argelino sostiene que sólo se trata de "diferencias comerciales". Sin embargo, en Argelia la estrategia energética está diseñada directamente por la Presidencia de la república. El que fuera embajador en Madrid, Abdelaziz Rahabi, declaró en medio del fragor de la crisis entre Repsol/Gas Natural y Sonatrach, que "Argelia debe negociar sus relaciones globales y saneadas (con España), a nivel estratégico y no comercial". El pulso entre Madrid y Argel no es económico, sino político. Mientras tanto, los grandes contratos van a empresas norteamericanas o francesas.

(FUENTE: EL IMPARCIAL)
 

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