El petrolero "Purple Gem" lleveba al parecer una bandera saharaui cuando entró la semana pasada en el Puerto de El Aaiun.
Según fuentes procedentes de los territorios ocupados, el petrolero "Purple Gem" ondeaba la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática cuando entró en el Puerto de El Aaiun la semana pasada.

Al parecer, las autoridades marroquíes intervinieron rápidamente al descubrir la bandera de la RASD ondeando en el barco, ordenando a la tripulación que la retirase. La foto del barco se tomó después de que se retirara la bandera.
La ley impuesta por Marruecos en los territorios ocupados del Sahara Occidental prohíbe terminantemente que la bandera saharaui ondee en ningún lugar, a pesar de que ningún estado en todo el mundo reconoce la soberanía de Marruecos sobre este país ocupado ilegalmente desde 1975 y de que, por el contrario, más de 80 países sí reconocen a la República Árabe Saharaui Democrática.
El petrolero de 119 metros de eslora está registrado en Malta con IMO número 9403827. Cuando llegó al Sahara Occidental, llevaba tripulación ucraniana y turca.
Purple Gem ya ha zarpado del Puerto de El Aaiun hacia el puerto de Mohamedia, en Marruecos.
Las ambiciones de Marruecos de convertirse en potencia mundial del hidrógeno verde se están acelerando. Sin embargo, Rabat está asignando terrenos en un territorio que no le pertenece legalmente.
Con la intención de posicionarse como un proveedor clave de minerales estratégicos para las potencias occidentales, Marruecos ha firmado un nuevo acuerdo con Estados Unidos que cubre las aguas del Sáhara Occidental y los minerales críticos que estas albergan.
El impulso de Marruecos por el hidrógeno verde ha dado un paso decisivo en un territorio que no le pertenece legalmente.
Una declaración conjunta surgida a raíz del Consejo de Asociación UE-Marruecos de la semana pasada pide a sus lectores que crean en una ficción: que un plan de autonomía sin definir, impuesto por una potencia ocupante, puede satisfacer el derecho a la autodeterminación, y que el respeto al derecho internacional puede coexistir con la omisión sistemática de las sentencias del propio tribunal supremo de la UE.