Mientras los embajadores de la UE dan luz verde a un nuevo acuerdo comercial con Marruecos, al público todavía se le niega el acceso al propio documento sobre el que están votando, un claro ejemplo de secretismo en Bruselas.
Se espera que el COREPER, el órgano que reúne a los embajadores de los Estados miembros de la UE, vote hoy a favor de un nuevo acuerdo comercial entre la UE y Marruecos que abarque el Sáhara Occidental ocupado. Está previsto que el Consejo de la UE adopte formalmente el acuerdo antes del fin de semana.
Sin embargo, curiosamente, el público aún desconoce el contenido de la votación del Consejo.
El borrador del acuerdo y la exposición de motivos no están disponibles en el registro de documentos online de la Comisión Europea ni en el registro público del Consejo. La propuesta se está aprobando con total opacidad, a pesar de afectar directamente a un territorio ocupado y de que se produce tras diez sentencias consecutivas del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que subrayan el derecho del pueblo saharaui al consentimiento.
Esta falta de transparencia contrasta marcadamente con la gestión por parte de la Comisión de otros expedientes comerciales sensibles. Por ejemplo, la propuesta de la Comisión de suspender las concesiones comerciales a Israel se publicó al día siguiente, mientras que el Consejo ni siquiera ha fijado una fecha para su votación.
Sin embargo, en el caso del Sáhara Occidental, ocurre todo lo contrario: el Consejo se prepara para adoptar un acuerdo en cuestión de días, mientras que el público desconoce su contenido.
La prisa y el secretismo de la UE en torno a este acuerdo socavan no solo los derechos del pueblo saharaui, sino también los propios estándares democráticos de la UE.

Las ambiciones de Marruecos de convertirse en potencia mundial del hidrógeno verde se están acelerando. Sin embargo, Rabat está asignando terrenos en un territorio que no le pertenece legalmente.
Con la intención de posicionarse como un proveedor clave de minerales estratégicos para las potencias occidentales, Marruecos ha firmado un nuevo acuerdo con Estados Unidos que cubre las aguas del Sáhara Occidental y los minerales críticos que estas albergan.
El impulso de Marruecos por el hidrógeno verde ha dado un paso decisivo en un territorio que no le pertenece legalmente.
Una declaración conjunta surgida a raíz del Consejo de Asociación UE-Marruecos de la semana pasada pide a sus lectores que crean en una ficción: que un plan de autonomía sin definir, impuesto por una potencia ocupante, puede satisfacer el derecho a la autodeterminación, y que el respeto al derecho internacional puede coexistir con la omisión sistemática de las sentencias del propio tribunal supremo de la UE.